domingo, 25 de diciembre de 2011

Cornelio Fabro: Tiempo y subjetividad

"Y ocurre que el tiempo tiene para la filosofía -y aquí hay cierto enigma- características
profundas de subjetividad y esto justamente para una filosofía realista, que diríamos tiene que ser
objetiva y no subjetiva. Pero ¿por qué el tiempo, filosóficamente hablando, no es subjetivo ni es
tampoco una relación sociológica ni una relación psicológica?: porque el tiempo se presenta como
una relación existencial de fondo."
...
"El presente no es pasado. El presente de la libertad, por ejemplo, tiene la extensión del
pasado y también la del futuro, y para quien cree tiene la extensión de la eternidad"
...
"El tiempo, entonces, del cual se interesa la filosofía tiene que ver con la conciencia. El hombre
en la problemática del tiempo se encuentra como protagonista y como centro"
...
"De allí la pregunta: ¿el tiempo es puramente subjetivo o tiene algo de objetividad? En el
caso del futuro: sólo puede tener futuro una conciencia espiritual, porque sólo ella puede proyectar
de alguna manera lo que todavía no es y quiere ser, pero no es aún. Entonces, en ese sentido la idea
de presente y de pasado puede dar sentido a muchas cosas, pero al hombre se le puede presentar
el futuro como algo proyectado por él en su presente y, de alguna manera, desarrollado por él. El
yo es centro y punto de llegada también, pero el yo no es idéntico en el pasado, el presente y el
futuro. El yo no se casa con ningún aspecto del tiempo, con ningún pedazo del tiempo."
...
"Tenemos distintos tiempos desde la subjetividad. Pero el tiempo no es ni totalmente objetivo, ni
totalmente subjetivo, no pertenece ni totalmente al mundo, ni totalmente al sujeto, es el punto de
crisis del sujeto. Pero el tiempo ¿tiene una realidad? Tiene una realidad muy simple: es un subjetivo
que llama al objetivo, y en esta atracción y rechazo entre subjetivo y objetivo, está el drama del
tiempo."

http://cablemodem.fibertel.com.ar/sta/xxvi/files/Jueves/Tiempo_y_subjetividad.pdf

viernes, 23 de diciembre de 2011

"El Mocho" de José Donoso

El escenario en el que se desarrolla la historia de "El Mocho" contiene la esencia histórica de Chile y de toda sudamericana: países que crecieron en base a la materia prima de la época y con desigualdad en la distribución de la riqueza. Países que funcionaron con un sistema violento y eficaz en el control del conflicto de clases. Es común que en sus novelas Donoso no se quedé solo con la polarización de los privilegiados y de los postergados, sino que refiera también a la influyente clase media, mas o menos decadente, que forma parte de la identidad de los países del cono sur.

Sin embargo, más allá de este escenario Donoso hace girar a su novela en torno a personajes de carne y hueso, con sus temores, sueños y limitaciones, provocando en nosotros un poder de empatia enorme. A partir de estos personajes es que entendemos el conflicto histórico de esa época, pero también entendemos otros conflictos que son parte inherente de la condición del ser humano.

Toda la novela se desarrolla en un pequeño pueblito Chileno que girá en torno a una mina de Carbón. Se cuenta la historia de distintos personajes en diferentes momentos de su vida, narrados de una forma no lineal. Todos los personajes están marcados por la tragedia en algún punto del relato. Está "La Elba" y su hijo "El Toñito", que habitan una pequeña casa a las afueras del pueblo, asediados por las mujeres de los trabajadores de la mina de carbón que no perdonan que la mujer haya descendido a la mina y originado, ségun la superstición de la época, el accidente en el que murieran varios obreros, incluyendo su marido. Está "El mocho" un solitario que trabaja de cuidador de el "El Pabellon"  (un especie de palacio construido por los dueños de la mina) y que en su soledad mira a "La Elba" con un catalejo (se me ocurre que es el mismo instrumento que utiliza Donoso para acercarse a sus personajes). Por último está la historia de "La Bambina" la dueña de una whiskeria, ex artista de circo y vinculada sentimentalmente a "El mocho" por un pasado que accedemos gradualmente.

Una virtud de Donoso es contar la historia desde los personajes, utilizando su léxico y sus modismos. Cuando estos personajes narran utilizan las metáforas que tienen sentido para su contexto, haciendo que la narración sea creible. También es interesante la forma en que logra que los personajes intervengan en la historia con su voz, interrumpiendo abruptamente a otro personaje o a un narrador mas objetivo que toma la responsabilidad de contar la historia. La novela de Donoso termina siendo un retazo de diálogos, de impresiones, de recuerdos, de secretos no contados, de visiones parciales del mundo que nos permiten llegar a la conclusión de que todos los personajes tienen su verdad o su razón de ser y de actuar desde el engranaje que les toca vivir.

Por último el final del libro plantea la ciclicidad que tiene la historia, no solo en un nivel macro, sino también en lo que hace cada generación y cada individuo. Más allá del camino que estemos recorriendo con nuestra sociedad, como individuos tenemos que recorrer el mismo ciclo de vida, enfrentarnos a las mismas tragedias y a las mismas satisfacciones. Si bien podemos aprender del pasado para corregir nuestro rumbo como sociedad, como individuos nos vemos obligados a recorrer nuestro ciclo vital, porque la experiencia no se logra leyendo un libro de historia.