Hijos de un exilio que no termino nunca
destinados
a vivir casi anónimos
a usar camisa en pasajes desolados
a tomar curvas mientras escuchan
palabras en ruso, en sueco, en portugues
palabras en un único idioma desconocido
hombres de pelo siempre recién cortado
condenados a despedir
a sus muchachas de hermosos rizos
que irán a estudiar lejos
Bello nombre de ciudad
sin cuadros de fútbol,
sin héroes
sin memoria y sin nostalgia
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