lunes, 11 de febrero de 2013

A que no te animas a leer esto

Estando unos días de vacaciones leí un libro de Fernando Peña que se llamaba "A que no te animas a leer esto", se trataba de una recopilación póstuma de sus trabajos en diarios de Buenos Aires. En la cabaña donde lo leí, lo encontré en el revistero del baño. No se si merecía ese tipo de exilio. Aunque es una cuestión de gustos, la literatura de "baño" normalmente es una literatura banal y pop. Sin embargo lo de Peña es más que eso, es cierto que es banal y superficial, pero también tiene algunas observaciones agudas y hasta poéticas que dan la verdadera dimensión del autor: un señor puto, sensible e inteligente.


Rescate algunas notas, una en la que resalta la importancia de bailar solo, sin compañeros de baile y sin espectadores. Otra en la que reflexiona sobre los distintos usos que se le puede dar a una objeto, por ejemplo los balcones son lugares en el que la gente toma sol, recrea un jardín, toma mate o salta hacía el vacío. También recuerdo una en la que plantea la verdadera distancia entre cualquier psicópata, corrupto e inmoral y uno de nosotros: una diferencia menor a lo que pensamos, y por último otra en la que cuenta que nadie puede realmente cambiar o alejarse de su esencia, uno puede esconderse o mentirle a los demás o uno mismo, pero cada uno tiene un "materia prima" que lo condiciona.


Leer el libro nos traslada a Buenos Aires y a todas esas bendiciones y maldiciones que tiene vivir en una metrópolis. No digo que sea un gran libro, pero tiene buenos pasajes. En tal caso es un buen libro de 20 páginas diluido en otro mediocre de 250.

viernes, 1 de febrero de 2013

Kokoro de Natsume Soseki

Kokoro es la opera prima de Natsume Soseki. Según Wikipedia "En 1914 Soseki escribió Kokoro, su obra cumbre. De obligada lectura en cualquier escuela japonesa de hoy, está considerada como el Don Quijote para los hispanohablantes, o como Romeo y Julieta para los anglosajones".


Kokoro es un obra sutil donde podemos viajar a la cultura Japonesa y a las conflictos que se generaron en su apertura al occidente, ocurrida a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. La obra tiene pocos personajes y se centra en la relación de un joven (quien narra la historia) con un anciano al que apoda "sensei" y al que sigue por una atracción casi natural, sin intentar aprender o reclamarle nada. El joven forma parte del "nuevo" Japón mas liberal y el anciano del país que va quedando atrás, con sus códigos de honor y su mentalidad imperial.


A medida que pasa la obra, el interés del joven por el anciano se justifica por la intriga que generan ciertos aspectos de su vida. El narrador hace que esa misma intriga se apodere del lector. Con el paso de la historia se va generando una fuerte amistad entre ambos, y el anciano tiene la oportunidad de transmitirle al joven lo que aprendió en su existencia, como si de esa forma pudiera traspasar la llama de su vida segundos antes de que esta se extinga. Esos segundos de apertura entre el anciano y el joven son suficientes para justificar su existencia y su relación de amistad.