Estando unos días de vacaciones leí un libro de Fernando Peña que se llamaba "A que no te animas a leer esto", se trataba de una recopilación póstuma de sus trabajos en diarios de Buenos Aires. En la cabaña donde lo leí, lo encontré en el revistero del baño. No se si merecía ese tipo de exilio. Aunque es una cuestión de gustos, la literatura de "baño" normalmente es una literatura banal y pop. Sin embargo lo de Peña es más que eso, es cierto que es banal y superficial, pero también tiene algunas observaciones agudas y hasta poéticas que dan la verdadera dimensión del autor: un señor puto, sensible e inteligente.
Rescate algunas notas, una en la que resalta la importancia de bailar solo, sin compañeros de baile y sin espectadores. Otra en la que reflexiona sobre los distintos usos que se le puede dar a una objeto, por ejemplo los balcones son lugares en el que la gente toma sol, recrea un jardín, toma mate o salta hacía el vacío. También recuerdo una en la que plantea la verdadera distancia entre cualquier psicópata, corrupto e inmoral y uno de nosotros: una diferencia menor a lo que pensamos, y por último otra en la que cuenta que nadie puede realmente cambiar o alejarse de su esencia, uno puede esconderse o mentirle a los demás o uno mismo, pero cada uno tiene un "materia prima" que lo condiciona.
Leer el libro nos traslada a Buenos Aires y a todas esas bendiciones y maldiciones que tiene vivir en una metrópolis. No digo que sea un gran libro, pero tiene buenos pasajes. En tal caso es un buen libro de 20 páginas diluido en otro mediocre de 250.
No hay comentarios:
Publicar un comentario