lunes, 11 de marzo de 2013

Los Yámanas del Cabo



En mis últimas vacaciones en "El Cabo" leí un libro sobre los Yámanas que me hizo pensar sobre la diversidad que han tenido, tienen y van a tener las diferentes manifestaciones humanas sobre la tierra. También sobre las condiciones extremas que ha sorteado el hombre para poder sobrevivir en los lugares más recónditos.

El hecho de estar en un lugar rodeado de tanta majestuosidad y donde la presencia del hombre significa una expresión marginal, me hizo tener más empatía por esa tribu que habitaba la parte más austral del mundo.

Eran famosos por tener troncos anchos y piernas delgadas, ya que la mayor parte del tiempo lo pasaban en sus canoas. Los hombres no nadaban, solo las mujeres y para vivir en constante contacto con el mar no usaban ropa y untaban su cuerpo con grasa.

La base de su alimentación eran los mejillones, los europeos que llegaron como misioneros a esas tierras relataban que este alimento era el equivalente al pan para los europeos. Encontrar una ballena varada era sinónimo de celebración y se juntaban varios clanes para la faena.

Algunas particularidad de los Yámanas eran que los integrantes de cada clan no se llamaban por su nombre cuando estaban presentes y que tenían la costumbre de olvidar a los muertos eliminando todo tipo de referencia a ellos.

La venganza para el asesinato llegaba a extenderse a todo el clan y a prolongarse por varios años, ocasionando en varias oportunidades la perdida de muchas vidas humanas.

También tenían como otras tribus rituales de iniciación, con la particularidad de que antes de estos ritual los niños estaban marginados y no recibían ningún tipo de instrucción.

En fin, una humanidad que resulta muy cercana (en tiempo y geografía) y muy lejana a la vez en todo lo demas.


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